De la Innovación Rural a la Vanguardia Tecnológica: Niños de Tala Deslumbran en el Campus Party
Un grupo de estudiantes de la Escuela Rural Nº 98 de Paraje El Tigre, en Tala, vivió una experiencia única al participar en el Campus Party Uruguay 2025. Los niños, reconocidos por crear un innovador sistema para la detección temprana del picudo rojo en palmeras, fueron invitados por el Gobierno de Canelones a uno de los eventos de tecnología más destacados del país, celebrado en el Parque Tecnológico del LATU.
La Intendencia de Canelones gestionó el traslado y las entradas para los cuatro estudiantes responsables del proyecto, junto a su maestra, Karina Martínez, madres y hermanos. Esta iniciativa surgió como un reconocimiento a su creatividad y para fomentar su creciente interés por la ciencia y la tecnología, un trabajo que la escuela desarrolla en colaboración con el portal Ceibal y otras instituciones locales.
El proyecto de los alumnos, un sensor diseñado para identificar la presencia del devastador insecto, captó la atención de las autoridades departamentales tras una visita del secretario general Pedro Irigoin a la escuela el pasado 26 de septiembre.
La maestra Karina Martínez expresó su gratitud por el apoyo del gobierno departamental, destacando la importancia de la experiencia para los niños y sus familias. «Este evento es ideal para que ellos observen el desarrollo que hay y conozcan los nuevos avances», afirmó. Para muchos, el viaje a Montevideo fue en sí mismo una aventura, descubriendo el paisaje urbano con asombro.
Felipe Posente, exalumno y asesor del proyecto, acompañó al grupo y resaltó el entusiasmo de los niños ante las novedades del Campus Party. «Están muy emocionados y sorprendidos», comentó, subrayando la seriedad con la que los estudiantes han abordado su investigación sobre el picudo rojo, una iniciativa que nació tras perder una de las palmeras de la propia escuela a causa de esta plaga.
El asombro y la alegría fueron una constante en los rostros de los pequeños. «Está lindo, la verdad», comentó Franco, mientras su compañera Rosa María añadía con timidez: «Me gusta mucho todo esto». Sus palabras encapsulan el espíritu de una jornada en la que un grupo de niños de una pequeña escuela rural demostró que el ingenio no tiene fronteras y que el futuro se construye con curiosidad y esperanza.
